miércoles, 7 de octubre de 2009

El cuerpo de Jennifer


La metáfora es sencilla. Quizá demasiado obvia para tener que explicarla. Una mujer que devora hombres; peor aún, una adolescente que se traga literalmente a los hombres. Cuánto se puede decir al respecto. Lo cierto es que la nueva película de Diablo Cody sufre -lamentablemente- de la obviedad.

Jennifer's Body (llamada con el triste nombre de Diabólica tentación en este país) pertenece a una tradición, actulmente casi interrumpida, de personas inteligentes haciendo cine de terror. Quedan pocos sobrevivientes: George A. Romero (con su Land of the Dead y más recientemente, aunque no estrenada en México, Diary of the Dead) o Sam Raimi (con su sorprendente Drag Me to Hell). Lamentablemente forma parte también de las filas de películas que no logran concretar nada. Porque el cine de terror parece un género simple (a fin de cuentas no es más que una fórmula) pero dominarlo, y hablar de algo en el proceso, requiere un balance mucho más íntegro y natural que la simple explicitación temática.

El cásting de la película es casi perfecto, Megan Fox como violenta (y quién lo diría, divertida) devora hombres y Amanda Seyfried de Needy (no es necesario decir más) representan dos formas de mujeres empoderadas, símbolos del eterno terror social a lo femenino. El vículo entre ellas es más fuerte que con cualquier hombre -siempre secundarios y acartonados-, incluso existen insinuaciones, a veces bastante explícitas, de una relación lésbica.

El terror no es a lo lésbico, siempre está la fantasía hetérosexual del encuentro con dos lesbianas; el terror está en el universo femenino autosuficiente. Y la relación entre ambas mujeres logra casi eso.

¿Cuál es la falla entonces? El punto siempre parece demasiado obvio, casi propagandístico. Es una película con una premisa perfecta que nunca logra consolidarse como comedia o película de terror (menos aún como terror cómico). Nunca llega a concretarse, a volverse una entidad fílmica independiente o madura.